India: Un no-alineado clave en la geopolítica asiática.

En el imaginario del hombre común a la India se le relaciona con la figura y la lucha pacifista de Gandhi, con Bollywood, el fabuloso complejo Taj Mahal, los festivales de colores y las compañías de outsourcing, Sin embargo, la India es un país mucho más complejo.

The World Factbook de la CIA describe a la India como cuna de una civilización milenaria que representa el segundo país más poblado del mundo y que se encuentra en un complejo proceso de reformas estructurales en materia económica que aspira a combatir la pobreza y la corrupción; promover el crecimiento económico; crear las condiciones para un mercado con economía abierta, un exportador clave de servicios de software, tecnologías de la información y outsourcing; y en especial, consolidar al país como actor regional con decisiva proyección global.

Además, la India es un mercado que despierta el interés de muchos países e inversionistas; pues en los últimos años ha tenido un importante crecimiento económico sostenido cercano al 7% anual; tiene una fuerza laboral de casi 500 millones de personas; forma parte del bloque de los BRICS; cuenta con un sector de servicios altamente competitivo y un sector rural todavía por desarrollar que lo convierten en un escenario apto para la construcción de importantes proyectos de infraestructura.

Asimismo, la nación hindú es un actor de alto interés para el estudio de la geopolítica y de las relaciones internacionales, en especial de las relaciones de Asia Central. Esto se debe no solamente por las potencialidades de su economía; su vasto territorio y su ubicación geográfica estratégica al colindar con países como China y Pakistán, y su salida al mar Índico, sino también porque históricamente ha sido un país líder del grupo de Países No Alineados, pero con un ejército con armas nucleares y sin ser signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Por ello, no es de sorprenderse que en los últimos años, China, Japón y los Estados Unidos estén promoviendo el acercamiento o la intensificación de sus relaciones bilaterales con la nación hindú.  Sin embargo, la relación sino-hindú tiene una naturaleza particular pues coexisten la cooperación y la desconfianza ya que  subsisten algunas tensiones históricas referentes a conflictos territoriales en la frontera, como es el caso de Cachimira; y la preocupación de la India hacia las nuevas ambiciones territoriales y marítimas de los chinos.

No obstante, loasia fotos dos países más poblados del mundo están interesados en intensificar su comercio bilateral porque estimularía un gran impulso económico que ayudara contrarrestar ciertos signos de estancamiento que están comenzando a experimentar después de varios años de desarrollo sostenido.

Los hindús ven al mercado chino como un gran destino para los servicios que proveen sus compañías tecnológicas y una fuente alternativa de financiamiento para sus inversiones; mientras que China ha manifestado su interés por involucrarse en proyectos de desarrollo tecnológico y de infraestructuras de su contraparte. Así mismo, la India constituiría un punto importante de conexión para las nuevas rutas de la seda china.

Por su parte, la relación entre Japón e India se está enfocando en el sector de las inversiones, la cooperación y la creación de alianzas estratégicas en materias de interés común. India se beneficiaría a partir de un aumento considerable de la inversión japonesa, mientras que Japón podría encontrar en el país hindú un mercado alternativo que le permitiría reducir su dependencia respecto al comercio con los chinos.

A su vez, debido a que los dos son actores regionales importantes pero no todavía suficientemente fuertes como para contener a China en un plano individual; una alianza o cooperación entre India y Japón tendría un efecto considerable en el equilibrio regional, además de que llevaría implícita la colaboración de los Estados Unidos.

Los norteamericanos, principales aliados de Japón, tienen importantes intereses geopolíticos en India; pues consideran que con el apoyo y las herramientas necesarias, India podría consolidarse como actor regional de peso que contribuiría a detener la expansión china y balancear las relaciones de poder en Asia.

De hecho, en la actualidad el continente asiático se está convirtiendo en uno de los  puntos más dinámicos en materia económica y es muy posible que este dinamismo se traslade a los ámbitos de la geopolítica y de las relaciones internacionales.

Mientras Occidente muestra una tendencia a reducir paulatinamente sus ejércitos; China e India, y en menor porcentaje Japón, si bien con filosofías y concepciones políticas diversas, han aumentado progresivamente su presupuesto en Defensa a consecuencia de las tensiones vigentes y/o latentes en el continente y también a la necesidad de proteger sus intereses geopolíticos en la región asiática.

En este sector, el incremento en el gasto militar chino obedece a un plan nacional de crear unas fuerzas armadas proporcionales a su estatus como potencia económica mundial; que le permitan no sólo fortalecer su presencia en Asia, sino también proyectar el alcance de sus capacidad de acción al resto de las actores regionales e internacionales con intereses en la zona, incluido los Estados Unidos.

Por su parte, los gastos en materia militar de India y Japón tienen un carácter más defensivo pues en gran medida se enfocan en el equipamiento de las fuerzas armadas para que, en caso una intensificación de las tensiones territoriales y de las disputas marítimas en la zona, éstas puedan contrarrestar la presencia de China en los mares de Asia.

Sin embargo, los líderes de China, Japón e India están concentrados en lograr superar los obstáculos que impiden los procesos de reformas internas que han iniciado en cada uno de sus países, por lo que cuidaran con gran atención el clima de estabilidad geopolítica alcanzado en la región.  Por eso, la comunidad internacional y en especial los Estados Unidos, con  su nueva política de orientación al Asia Pacífico, deberán observar atentamente el desarrollo de las relaciones asiáticas, pues directa o indirectamente sus acciones e interacciones tendrán un impacto regional y mundial en cuestiones como la economía, las finanzas y la seguridad internacional.

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