Yemen: Crisis en el equilibro regional

La crisis en Yemen es un conflicto local con fuerte impacto regional en una de las zonas más volátiles del mundo: el Medio Oriente.  Esto se debe a que en el conflicto yemení confluyen el peligro de una guerra civil, las posibilidades de cambios en el orden geopolítico regional, la agudización de tensiones étnicas entre suníes y chiíes, y la expansión de grupos terroristas en la zona; por lo que constituye un caso de estudio de gran interés para las relaciones internacionales.

Por un parte, diBandera Deslavada chicaferentes facciones yemeníes luchan por determinar el orden político, económico y social del país como son el actual gobierno de Yemen presidido por Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, el  grupo Huthi y las fuerzas del ex–presidente Alí Abdala Saleh; mientras que el conflicto adquiere ramificaciones internacionales debido a los intereses directos de Irán, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Egipto y los Estados Unidos en esta crisis. De igual forma, se debe señalar la participación de los grupos terroristas Al-Qaeda y el Estados Islámico como elementos potenciadores de la inestabilidad en el país;  así como la vulnerabilidad de la población yemení, la cual está en peligro de una crisis humanitaria, debido a la inestabilidad en la zona, la parálisis económica y la escasez de alimentos.

ÁMBITO INTERNO.

Durante la Primavera Árabe se promovió la salida del expresidente de Alí Abdala Saleh (1978-2012) y el establecimiento de un nuevo gobierno presidido por Hadi, en cuya formación participaron los diversos actores políticos de Yemén. Sin embargo, estos grupos fueron perdiendo representatividad y voz en la vida política del país, lo cual generó gran descontento de parte de los Huthi, un grupo rebelde con tendencias pro-iraníes que representa a la minoría chií zaydí (un tercio de la población yemení pertenece a esta etnia).

Los Huthi comenzaron demandando la renovación de la política yemení, el otorgamiento de mayores derechos a la minoría chií zaydí  y el combate a la corrupción. Paulatinamente y apoyados por las fuerzas del ex presidente Alí Abdala Saleh, se han apoderado de la capital de Yemen y de otras ciudades importantes del país.

Mapa Facciones Guerra Civil Yemen (2)

Por su parte, el Gobierno de Yemen presidido por Hadi fuertemente debilitado por las acciones de las fuerzas Huthi, se vio forzado a abandonar la capital y trasladar su gobierno al sur del país para después buscar refugio en Arabia Saudí. No obstante, este presidente cuenta con el reconocimiento y apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y la Liga Árabe, quienes buscan evitar una guerra civil en unos de los países más pobres de la zona.

Además, paralelamente al conflicto, los grupos terroristas de Al-Qaeda y el Estado Islámico han aprovechado la inestabilidad política del país para incrementar su presencia en la zona y promover la segregación de la población en base a los grupos étnicos. De hecho, como en muchos poblados la presencia del Estado es casi nula, existe el riesgo de que Al Qaeda e ISIS aumenten su influencia, pues al estar en contra de los Huthi, la población se les podría unir para protegerse y repeler al grupo rebelde.

TENSIONES EXTERNAS Y ALIANZAS REGIONALES.

La geopolítica de Medio Oriente es un sistema complejo de naciones con fuertes tensiones históricas y conflictos étnicos en la que sobresale la rivalidad regional entre Arabia Saudí e Irán, la cual se ha visto agudizada con las crisis en Irak, Siria, Líbano y ahora en Yemen.

Si bien ambos países comparten similitudes como el hecho de ser importantes productores de petróleo, su principal punto de divergencia radica en que Arabia Saudí es una monarquía perteneciente a la rama suní del IASIYEslam mientras que Irán es una república que practica el Islam chií. De hecho, en el mundo árabe aproximadamente el 85% de la población es suní y el 10% es chií; y  desafortunadamente ambos grupos llevan décadas enfrentándose en la región, siendo los saudís y los iranís los principales abanderados del conflicto étnico.

Es por este motivo, que la llegada al poder de un facción yemení relacionada con el régimen chií de Irán ha generado grandes preocupaciones para los saudís y países como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Egipto; pues ven en los Huthi a un grupo que podría fortalecer una posible expansión regional de Irán y de la influencia chií en la zona. Este temor se funda, en que la República Iraní es un actor estratégico en la región y su influencia alcanzaría grandes niveles si a su actual poder, consolidado por su participación en los conflictos regionales en Irak, Siria y Líbano, se le añaden factores tales como instauración de un gobierno pro-iraní en Yemen y la consecución de un acuerdo con Occidente referente al tema nuclear que llevaría a la cancelación de las sanciones económicas y un incremento de la participación iraní en el mercado petrolero.

De hecho, en la presente crisis yemení ha sido una coalición de estados árabes, liderada por Arabia Saudí (país que históricamente ha mantenido una notable influencia sobre su vecino yemení) y los Emiratos Árabes, la que ha emprendido acciones coordinadas en materia militar y diplomática para  producir un impacto significativo en el desenlace del conflicto, aún bajo el riesgo de que Irán pudiese acudir en defensa de los Huthi y que el conflicto adquiriese así magnitudes regionales.

Por su parte, los Estados Unidos, la potencia internacional con mayores intereses en la zona, con la administración Obama ha experimentado un complejo reacomodo de su política exterior que parece centrarse más en un multilateralismo, la supremacía de la diplomacia y en la visión de que las potencias regionales sean los principales actores en la resolución de esos conflictos regionales; lo cual se ha visto reflejada en la crisis yemení y en la lucha contra el Estado Islámico; en las cuales los Estados Unidos están otorgando apoyo logístico y militar a los países que lideran las respectivas coaliciones internacionales, pero descartan considerar la presencia de tropas norteamericanas en esos conflictos.

De igual forma, en un momento en el que las negocobama chicaiaciones nucleares con Irán se encuentran avanzadas, la administración estadounidense intenta compaginar su rol como principal aliado de los estados árabes del Golfo Pérsico, a la par que busca evitar tensiones directas con el régimen iraní que podrían arriesgar el acuerdo nuclear.

Ante esta situación, los estados árabes parecen mostrar una tendencia a disminuir su dependencia hacia los Estados Unidos en materia de defensa, a través de una mayor disposición a participar en conflictos regionales de gran importancia para el equilibrio de fuerzas en la zona, sin que necesariamente una potencia, como los Estados Unidos o la Unión Europea, estén directamente involucrada en las maniobras militares o en el envío de fuerza.

De hecho, un espaíses golfo pérsicotudio realizado por el SIPRI sobre tendencias en el comercio internacional de armas señala al Medio Oriente como la segunda región consumidora de este mercado, superada solamente por Asia; siendo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, los principales importadores de armamento en la zona; por lo que, es posible que a mediano plazo haya un aumento en el uso de coaliciones internacionales o regionales en la zona con o sin la presencia de Estados Unidos, pues se trata de un lugar en el que confluyen fuertes tensiones étnicas y  religiosas aunadas a las amenazas de grupos terroristas como Al-Qaeda y el Estado Islámico.

En este contexto, será muy importante observar las reacciones iraníes ante estas manifestaciones de unidad o colaboración regional de parte de ciertos estados árabes; así como el desarrollo del proceso de negociaciones para alcanzar un acuerdo nuclear con Occidente.

Por la confluencia de la acción de todos estos factores, Yemen se encuentra en una situación política extremadamente delicada en la que, según varios expertos internacionales, ninguna de la facciones parece que pudiera llegar tener el dominio completo del territorio o un ejercicio efectivo del poder; por lo cual se comienza a pensar en un proyecto de posible gobierno de unión nacional que garantice la representatividad de los diferentes actores en la vida política del país con miras a solucionar el conflicto y buscar la reconstrucción política, social y económica del país.

Sin embargo, la estabilidad yemení no es sólo una cuestión interna, sino un elemento que también se encuentra condicionado por actores y factores externos con fuertes intereses geopolíticos en esa compleja e importante región.

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