México 2015: Elecciones, tendencias y cambios.

El pasado 7 de junio se celebraron las elecciones intermedias en México, en la cuales se renovaron la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y 16 Congresos locales. Así mismo, se eligieron 9 gubernaturas, las 16 delegaciones del DF y más de 1000 alcaldías. Este proceso contó por primera vez con la presencia de candidatos independientes y de tres nuevos partidos (MORENA, Encuentro Social y Humanista).

Hasta el momento, los resultados federales reflejan cómo el complejo sistema de dependencias recíprocas PRI-PVEM, ha permitido que el PRI en colaboración con el Partido Verde, pudiera mantener el control de aproximadamente la mitad de la Cámara de Diputados. Por su parte, el PAN continuará como segunda fuerza al mantener prácticamente el mismo número de representantes que en la actual legislatura; mientras que la izquierda da señales de fractura, debido a que la pérdida de escaños por parte del PRD tuvo una correlación directa con el ascenso de MORENA al Congreso (el partido de Andrés Manuel López Obrador).

En cambio, a excepción de MORENA, los partidos de nueva creación (Encuentro Social y Partido Humanista) obtuvieron magros resultados, y en muchos Estados, con el objetivo de lograr mantener sus registros acudieron a la coalición con el PRI, lo cual creó cierta contrariedad y confusión en el electorado que comenzaba a identificarse con los programas de estas recientes agrupaciones.

Si bien, a rasgos generales, en estas elecciones se mantiene la correlación de fuerzas actuales; también ha sido un proceso de cambios caracterizado por la presencia de candidatos independientes, nuevas fuerzas políticas, votos de castigo, voto nulo y una mayor actividad cívica.

En este elecciones chicaproceso electoral ha sido notable una participación más activa  de la ciudadanía. Se estima que el 48% del electorado salió a votar, lo cual constituye una cifra considerable si se tiene en cuenta que son elecciones intermedias. En contraste con las insignias partidistas y el histórico voto duro, una parte significativa de la población ha manifestado señales de hartazgo, desilusión e inconformidad hacia el sistema, que en ocasiones se traducen en voto de castigo o inclinación hacia nuevas alternativas como son las candidaturas independientes.

En algunos lugares, se está percibiendo una tendencia a aplicar el voto de castigo o alternativo a las administraciones que no han sido capaces de contener los problemas de violencia, inseguridad e impunidad en las zonas más violentas del país. De hecho, Guerrero pasará a ser gobernado por el PRI y Michoacán por el PRD. En cambio, Guadalajara rompiendo con su histórico bipartidismo dará paso a un candidato del partido Movimiento Ciudadano.

Cambios en el Distrito Federal.

A su vez, el Distrito Federal constituyó el principal ejemplo de reacomodo de fuerzas dentro de una misma corriente: la fractura de la izquierda mexicana. Si bien la entidad más poblada del país continua dando preferencia a esta corriente política, en esta ocasión su gobernabilidad estará dividida entre el PRD y MORENA. Una dura caída para el PRD que pasó de tener el 87% de las delegaciones de Ciudad México a un 37%, mientras que MORENA conquistó el 31% del resto de las delegaciones.

Se podría decir qDF3ue la izquierda mexicana está atravesando una fase de implosión cuyo desenlace será decisivo para las elecciones del 2018 y para el futuro de esta corriente política; pues el crecimiento de MORENA durante este proceso electoral no responde necesariamente a un proceso de expansión de la izquierda; sino en gran parte a la captación de cuotas o porciones del electorado que antes eran del PRD.

Candidaturas Independientes.

Por su parte, las candidaturas independientes obtuvieron victorias en plazas de importante relevancia enla política nacional; superando así las expectativas que las ubicaban con un campo de acción limitado a los niveles locales de un determinado Estado o región y enviando una clara señal que la ciudadanía está abierta a recibir propuesta alternativas a las estructuras políticas tradicionales.

En Nuevo  León, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón (“El Bronco”), aun cuando su procedencia no es la de un total outsider del tradicional sistema de partidos, quien optó por renunciar a la militancia del PRI en el 2014 y registrarse oficialmente como candidato independiente en marzo 2015, en esta contienda electoral con su triunfó se convirtió en el primer candidato independiente de México en ganar una gubernaa-candidato2tura.

Por su parte, en Sinaloa Manuel Clouthier ganó las elecciones a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión como candidato independiente; mientras que, Pedro Kumamoto, joven de 25 años, logró ser electo como diputado independiente para el Congreso del Estado de Jalisco con una campaña austera (16.000 usd aproximados) al estilo del Movimiento Cinco Estrellas en Italia.

Se podría decir, que estas candidaturas independientes, cada una con sus particulares características y estrategias, lograron canalizar parte de la insatisfacción y de la desilusión que una considerable porción de la ciudadanía siente hacia los partidos políticos actuales. Por ello,  estos candidatos tienen un gran reto, pues deberán enfrentarse a un delicado juego de equilibrios en los que, por una parte, están las expectativas de la ciudadanía que creyó en ellos como actores de cambio y de lucha en contra de  la corrupción; mientras que por otro lado, se encuentran los desafíos de gobernar o de legislar sin partido en un complicado sistema institucional y juego de intereses, en el que históricamente han sido, precisamente, los partidos los principales actores de la vida política del país.

Ante esta situación surgida con las recientes elecciones, será crucial que la ciudadanía logre el establecimiento de mecanismos de balances y de contrapesos institucionales que permitan una gobernabilidad eficaz a estas figuras.

Infortunios.

Desafortunadamente este proceso electoral también se vio marcado por sucesos negativos y que no son ajenos a las deficiencias del actual sistema político mexicano como fueron: los disturbios de la CNTE en Oaxaca;  la quema de boletas y urnas en algunas zonas del país; la notoria presencia de grupos de presión en casillas; la violación de ciertas regulaciones establecidas para las campañas de los partidos y para la veda electoral (No retiro de anuncios publicitarios, declaraciones de figuras públicas a favor del PVEM, etc).

Sin embargo, el acontecimiento más lamentable fue el fallecimiento de personas a causa de enfrentamientos en el marco de estas elecciones, pues ningún proceso electoral o cargo público puede ser causa o justificación de la pérdida de vidas humanas.

Retos y nuevos inicios.

Por último, la celebración de estas elecciones constituye tan sólo el primer paso de un complejo proceso que marcará a la democracia mexicana durante los próximos años. Ahora que las campañas políticas y las votaciones han finalizado, comienza el tiempo de gobernar y legislar para responder a las crecientes demandas de la población; en un momento que el paímapmxs enfrentará grandes retos en todos sus ámbitos; empezando por el hecho de que el próximo años la repartición del presupuesto federal se verá considerablemente afectada a causa de la fuerte caída de los precios del petróleo, con lo cual habrá una disminución de los ingresos disponibles para la administración pública.

De igual forma, será decisivo la capacidad de la clase política y de los diferentes niveles de gobierno en el establecimiento de estrategias y políticas públicas enfocadas en la solución de los principales problemas del ciudadano mexicano tales como la inseguridad, la violencia, la corrupción, la impunidad, la desigualdad social, la falta de oportunidades, entre otros; así como, con particular importancia, crear las bases para lograr una administración eficiente y racional de los recursos de la nación tanto de las entidades federativas, como de las gubernamentales y municipales y de los tres poderes del Estado.

En este complejo escenario, la transparencia, el cumplimiento de los compromisos de las  campañas y la rendición de cuenta de las entidades y funcionarios públicos a todos los niveles serán vitales para asegurar la capacidad del Estado mexicano que le permita responder a las crecientes exigencias del desarrollo económico, la competitividad internacional y sobre todo, a las apremiantes necesidades sociales de la población.

Por ello, en esta difícil coyuntura económica y en base a los resultados de las recientes elecciones, será decisiva un control y participación más activa de la ciudadanía como herramienta esencial y efectiva para el cambio social en México.

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