Elecciones presidenciales 2016: Clinton y Trump más allá de las fronteras

Si bien la elección es una cuestión de política interna que será decidida por el electorado estadounidense, sus repercusiones tendrán un impacto mundial. En este sentido, el jefe del Ejecutivo no sólo será responsable del bienestar, la estabilidad, la seguridad y el desarrollo del pueblo americano, sino que también tendrá el poder de moldear la política internacional durante al menos los próximos cuatro años.

El o la nueva lídevote-1319435_640r deberá tomar decisiones trascendentales para el funcionamiento de los organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como organizaciones regionales como la Organización de Estados Americanos, la Organización del Atlántico Norte, y sus alianzas estratégicas con Japón, Corea del Sur e Israel.

Asimismo, tendrá bajo su responsabilidad la toma de decisiones en materia de seguridad internacional tales como a la lucha contra el terrorismo, la contención del Islamismo radical, la derrota definitiva del Estado Islámico, la crisis mundial de refugiados y la implementación de estrategias conjuntas con los aliados de la región en los frentes de Irak, Afganistán y Siria.

De igual forma, se deberá tomar decisiones de carácter geopolítico acerca del papel de los Estados Unidos como potencia internacional, los mecanismos de cooperación con los países aliados y la respuesta a los desafíos de coexistencia y de contención que plantean países como Rusia, China, Irán y Corea del Norte.

Por último, estarán presentes también asuntos de interés regional como el conflicto en Ucrania, el conflicto palestino-israelí, el resurgimiento de Irán, la política económica y migratoria hacia América Latina; así como temas de interés global como la negociación de acuerdo comerciales, el cambio climático, las epidemias globales  y los ciber-ataques.

Durante los debates televisivos, discursos de campaña y las convenciones de ambos partidos, los candidatos presidenciales han presentado posturas diferentes respecto a la forma en la que abordarían estos problemas.

Por una p6261666821_63ddf64c7d_marte, Donald Trump en sus discursos ha mostrado una tendencia más selectiva de la política exterior. Es decir, habría una reorientación de los Estados Unidos hacia sus fronteras internas, con una participación selectiva en conflictos en base a la consecución de intereses americanos y la posibilidad de ganancia o retribución económica en el proceso.

Asimismo, promueve la posibilidad de un mayor diálogo con Rusia; la reestructuración de la participación y la aportación de los Estados Unidos en organismos como la OTAN; y si bien la estrategia hacia Medio Oriente no ha sido esclarecida, se habla de apoyar a Israel, arreglar la situación en Siria, contener a Irán y derrotar a ISIS.

Por último, ha planteado como uno de sus ejes centrales de la política externa y de seguridad nacional, la posibilidad de la construcción de un muro en la frontera sur y la deportación de los indocumentados; y ha hecho mención al posible establecimiento de una prohibición para la entrada de musulmanes en el país y la renegociación de  los tratados de libre comercio.

Por otra parte, la6262191224_6b691b3170_ms estrategias de Hillary Clinton en política exterior posiblemente se perfilen como la continuidad de la política exterior de Obama con algunos cambios. En este sentido, es probable que continúe el multilateralismo, la cooperación con los aliados y  la OTAN, el fortalecimiento de organismos internacionales y el pivote hacia Asia. Sin embargo, es posible que las relaciones con Rusia no se suavicen o que se haga más palpable las rivalidades geopolíticas en algunas áreas.

La campaña de Clinton ha mencionado la posibilidad de desarrollar un mecanismo de regulación para los migrantes indocumentados sin antecedentes penales que vivan en el país y del establecimiento de un sistema de controles más rigurosos para refugiados provenientes de países en zonas de conflictos para evitar la entrada de elementos radicalizados. Así como el establecimiento de sistemas de detección temprana de posible radicalización de tendencias extremistas o terroristas en el interior del país. Por último, es posible que se renegocien algunos de los acuerdos comerciales internacionales que actualmente están en proceso de negociación.

Por ello, este martes, los Estados Unidos tendrán un nuevo presidente o presidenta y la política internacional tendrá un nuevo jugador que moverá piezas estratégicas de un equilibrio global que cada día parece más frágil e incierto.

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